DÍA NACIONAL CONTRA LAS AGRESIONES A SANITARIOS

Con motivo del Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario, en la sede colegial de Riego de Agua se desplegó una pancarta con el hashtag #StopAgresiones.

Siete médicos fueron agredidos en la provincia de A Coruña en 2018

 

A Coruña, 14 de marzo de 2019

El Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña se ha unido esta mañana a los actos convocados en toda España con motivo del Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario. A las 11,00 horas, en el balcón de la sede colegial de Riego de Agua, se desplegó una pancarta con el hashtag #StopAgresiones. El acto estuvo presidido por el presidente del Colegio, Luciano Vidán.

En 2018, en la provincia de A Coruña se registraron siete agresiones a facultativos -cinco en el entorno urbano y dos en el rural-, una menos de las que tuvieron lugar el año anterior. En lo que llevamos de 2019, se ha denunciado una agresión. Todas ellas se han producido en el servicio público de salud.

A nivel nacional, el año pasado se registraron 490 casos de violencia contra médicos -lo que supone un descenso del 4,9% con respecto a 2017-, y en el 59% de los casos, la víctima fue una mujer. Del total de estos hechos, el 51% conllevaron amenazas; el 35%, insultos; y el 14%, lesiones.

El doctor Vidán considera “intolerable cualquier tipo de agresión hacia un profesional sanitario”. La violencia, añadió, “además de ser injustificable en sí misma, supone una quiebra en la relación médico-paciente, que debe basarse en la confianza”. Y subrayó que “es incomprensible que quien acude pidiendo ayuda a un profesional sanitario lo ataque y lo agreda, y que los médicos tengan miedo a pasar consulta”.

Muchas de las agresiones, según Luciano Vidán, “están relacionadas con situaciones como la masificación de consultas y de las urgencias, la falta de equidad en la atención sanitaria, el aumento de las listas de espera y problemas de recursos humanos”. Además, reclamó que “no permanezcan impunes comportamientos y actitudes no tolerables en una relación médico-paciente de calidad”. En este sentido, afirmó, “la actitud del Colegio es de tolerancia cero”.

El Observatorio Nacional de Agresiones a Sanitarios de la OMC ha hecho público un manifiesto en el que se hace un llamamiento a todos los agentes intervinientes “para que tomen las medidas necesarias para proteger a los profesionales y, con ellos, al conjunto del sistema sanitario”. En el documento se demanda un Plan Nacional contra las Agresiones a Sanitarios, en el que participen todos los implicados: Ministerios de Sanidad e Interior, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Fiscalía General del Estado, Federación Española de Municipios y Provincias, comunidades autónomas y consejos generales de las profesiones sanitarias.

Ante la entidad de este problema, la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior creó la figura del interlocutor policial nacional sanitario en 2017, con el objetivo de darle“una respuesta integral y transversal”. El año pasado, la Policía realizó 1.377 reuniones en toda España para evitar las agresiones, y también se organizaron 85 jornadas de prevención mediante técnicas de contención verbal y escucha activa.Desde su puesta en marcha se ha realizado un censo de centros hospitalarios que han sido catalogados según su nivel de riesgo, y también se está trabajando en el desarrollo de Alertcops, una aplicación que permitirá al médico avisar de una situación de conflicto en la consulta y recibir una respuesta más rápida por parte de los agentes.

Otro de los grandes logros en este sentido fue la reforma del Código Penal de 1 de julio de 2015, en la que se contemplan las agresiones a sanitarios que trabajan en el sector público como delito de atentado contra la autoridad. No obstante, el Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña pide que esta consideración se extienda a la sanidad privada, donde se han producido el 15% de todas las agresiones registradas en 2018, y que todas las comunidades autónomas sigan los mismos criterios a la hora de determinar las penas.

CAMPAÑA RISCO CERO - EXPEDICIÓN A PEÑA TREVINCA

La herramienta, que fomenta prácticas sexuales seguras, fue una de las ganadoras de los Premios de Innovación Docente del Colegio Médico de A Coruña

Alumnos de medicina viajaron a Peña Trevinca para promocionar la app Risco Cero

El pasado fin de semana, un grupo de 25 alumnos de sexto curso de Medicina que están completando sus prácticas clínicas en el Chuac realizaron una expedición a Peña Trevinca, el pico más alto de Galicia, para colocar allí una bandera con los logos de la aplicación móvil Risco Cero, del Colegio Médico de A Coruña y de la Diputación coruñesa. El objetivo fue dar visibilidad a esta app, una herramienta gratuita dirigida a adolescentes, padres y docentes que pretende mejorar la información sobre métodos de anticoncepción, prácticas sexuales seguras y cómo evitar las enfermedades de transmisión sexual.

La idea fue una de las ganadoras de los Premios de Innovación Docente 2017 que convocó el Colegio Médico de A Coruña, y surgió ante el desconocimiento sobre prácticas sexuales seguras que los facultativos detectan en su día a día.Navegando por la app puede consultarse qué hacer si la usuaria cree que está en riesgo de haberse quedado embarazada, los métodos anticonceptivos disponibles en el mercado, información sobre las enfermedades de transmisión sexual e, incluso, un apartado que desmiente algunos de los mitos más extendidos sobre estos temas. Sus promotores son las doctoras Ana Zamora y Elvira Someso, junto al profesor del CIFP Imaxe e Son Ángel Codero.

Los estudiantes comenzaron la ascensión el sábado por la mañana, acompañados de un montañero experto, del gerente del hospital coruñés, Luis Verde Remeseiro y de dos miembros del equipo de formación y docencia del Chuac: Juan Carlos Vázquez Barro y José Ángel Calvo, y de dos alumnos del CIFP Imaxe e Son que realizaron el reportaje gráfico. Tardaron cinco horas en completar los 15 kilómetros de recorrido, “pero disfrutamos de un paisaje precioso, porque nos encontramos con buena parte del trayecto cubierto por la nieve”, explica el doctor Vázquez Barro. Tras otras cinco horas de bajada, los participantes pasaron la noche en A Veiga, antes de regresar a A Coruña el domingo por la mañana.

Juan Carlos Vázquez Barro recalca la importancia de que los alumnos de Medicina “estén en contacto con la sociedad, y por eso realizamos este tipo de actividades. Para nosotros era un reto subir a Peña Trevinca y que la bandera de Risco Cero ondeara por encima de toda Galicia, a 2.127 metros de altura”.

Pablo Otero, uno de los alumnos participantes, asegura que “se ha producido una cierta relajación por parte de los jóvenes a la hora de emplear medidas de protección, lo que se ha traducido en un repunte de ciertas enfermedades de transmisión sexual, como el VIH o la gonorrea. Decidimos implicarnos porque se trata de un problema mucho más común de lo que parece. Vivimos en un mundo donde abunda la información, pero en el que no siempre es fácil identificar cuál es la más adecuada”.

En su opinión, Risco Cero “resulta muy útil para los jóvenes, porque ofrece datos fiables a través de un dispositivo que siempre tienen a mano y que conocen bien, evitando tener que buscar otras fuentes en internet”.

Según una encuesta de la Sociedad Española de Contracepción, la edad media a la que las jóvenes españolas tienen su primera relación sexual se sitúa en los 16,37 años. Además, los médicos observan que la píldora del día después se está utilizando como método anticonceptivo -cuando no lo es- y que los jóvenes no usan el preservativo. Esto pone de manifiesto la necesidad de desarrollar acciones informativas que ayuden a mejorar la situación.

Para los expertos, lo ideal es la doble protección, es decir, utilizar el preservativo junto a otro método anticonceptivo. De esta forma, se evitan los embarazos no deseados y se protege de las infecciones, aunque esta fórmula solo es utilizada por el 14% de las parejas.

NOTA DE PRENSA - III CONGRESO COOPERACIÓN - DECLARACIÓN DE SANTIAGO DE COMPOSTELA



El III Congreso de Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (OMC), que ha reunido durante dos días en Santiago de Compostela a cerca de 300 profesionales sanitarios, instituciones y ONGnacionales e internacionales del ámbito de la cooperación, ha concluido en la “Declaración de Santiago” que es necesario que los Gobiernos desarrollen soluciones y medidas efectivas para acabar con la falta de acceso a los medicamentos esenciales, considerado un derecho universal de la humanidad.

Este III Congreso, organizado por el Colegio Oficial de Médicos de A Coruña (COMC), la Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC (FCOMCI),el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y el Colegio de Farmacéuticos de A Coruña (COFC), también ha abordado, además del acceso a los medicamentos esenciales, la ética de la cooperación, la seguridad en el terreno; los instrumentos para la cooperación y las crisis humanitarias.

La Declaración, aprobada en el marco de este encuentro, refleja el compromiso permanente de los profesionales por la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas en cualquier parte del mundo, así como la denuncia de desigualdades y graves consecuencias que conllevan para las personas la vulneración de estos derechos y, en concreto, el Derecho a la Salud.

Este derecho viene desarrollado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios".

El acceso a los medicamentos esenciales está vinculado intrínsecamente al Derecho a la Salud. Sin embargo, cerca de 6 millones de personas fallecen todos los años por falta de acceso a medicamentos esenciales y unos 2.000 millones de personas no tienen acceso a estos fármacos, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Después de 70 años de la constitución de la OMS, no se ha progresado en el objetivo global de la mejor salud posible para todos, debido a las crecientes desigualdades económicas y sus consecuencias: falta de condiciones básicas para una vida sana, falta de los profesionales de la salud, de medicamentos, equipos de prevención y tratamientos médicos.

Los profesionales de la salud, reunidos en este Congreso,instan al Gobierno de España, a los gobiernos autonómicos y municipales, a designar el 0,7% de su presupuesto a la cooperación internacional, en cumplimiento de los compromisos de la Unión Europea.

La comunidad internacional debe priorizar la inversión en bienes públicos globales, en especial, medicamentos, productos y equipos médicosque deben ser producidos sin ánimo de lucro y subvencionados por la cooperación internacional para lograr que el acceso a medicamentos esenciales sea un derecho universal de la humanidad.

 

“Declaración de Santiago de Compostela”

Los médicos y profesionales sanitarios declaramos:

 1. Que el acceso a los medicamentos esenciales, aquellos que cubren las necesidades de atención de salud prioritarias de la población y que forman parte de la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS, se considerencomo un derecho universal esencial de la humanidad en cualquier población, comolo es el derecho a la educación, al agua potable o a la seguridad alimentaria.

2. Que los Gobiernosdeben de tener voluntad política ytomar medidas urgentes para que en cualquier lugar estos medicamentos estén disponibles en todo momento en cantidades suficientes, con garantías de seguridad, efectividad ycalidad ya un precio asequible para todas las personas.

3. Que esta realidad forma parte de una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su Agenda 2030, en el punto dedicado a la salud y bienestar, y, en concreto, el acceso a medicamentos y vacunas de calidad, y constituye también una prioridad para poner fin a la pobreza, las desigualdades y las vulneraciones de los derechos en contra de la dignidad humana.

4.La imperiosa necesidad de que las instituciones políticas y sociales potencien protocolos con soportefinanciero yacciones logísticas parala distribución de los medicamentos esenciales en todos esos ámbitos.

5. Que es urgente una legislación internacional que penalice el tráfico de medicamentos de baja calidad y falsificados, al tiempo que se impulse la creación de industrias locales que aseguren la producción de fármacos básicos de calidad, a precios accesibles y a todas las poblaciones.

6. Que, desde el punto de vista ético y deontológico, es preciso luchar con carácter universal y, sin distinción alguna, por la igualdad de los seres humanos, contra el sufrimiento y en defensa de la dignidad de la vida, mediante el acceso a los cuidados de salud y a los medicamentos necesarios para los mismos.      

7.Que es necesario establecer protocolos y procedimientos que garanticen la seguridad en las acciones humanitarias desde la formación del personal y la acreditación de la titulación a través del Certificado de idoneidad hasta las relaciones con los agentes locales en terreno. Y para que se respete el Derecho Internacional Humanitario, solicitamos a los Gobiernos incentivar, fomentar y financiar equipos de investigación y medidas jurídicas eficientes que permitan acabar con la lacra de la tortura.

8.Quela labor de instituciones, ONG, Sanidad Militar, Colegios Oficiales de Médicos y otras profesiones sanitarias, secciones de cooperación de las Sociedades Científicas y comisiones sanitarias suponen un instrumento de cooperación esencial para fortalecer los sistemas nacionales de salud en los países en desarrollo.Por ello recomendamos, a las administraciones sanitarias y a los gobiernos autónomos, que fomenten y faciliten las acciones de los profesionales sanitarios en nuestro país y se impliquen en el desarrollo y aplicación de la Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado.

9.Que la ayuda humanitaria no es la única solución para paliar las grandes crisis humanitarias yque se precisa de una acción internacional firme que ponga fin a estas situaciones.

10. La extrema importancia de que todos los colectivos profesionales sanitarios y no sanitarios dejemos latentenuestro compromiso y profesionalidad de servicio a los demás, de ayudar a los más vulnerables, con el propósito de equidad, de justicia social y del derecho a una mejor salud para todos; y este es el objetivo clave de la Fundación para la Cooperación Internacional de la OMC.

Santiago de Compostela, 22 defebrero de 2019

¿Sobran médicos y faltan especialistas en el SNS?

Planificar la demografía médica es arduo, pero no imposible, si se adoptan medidas estructurales y no soluciones coyunturales

¿Sobran médicos y faltan especialistas en el SNS?

La planificación de las necesidades futuras de médicos es un problema complejo que exige la adopción de medidas estructurales y consensuadas entre muchos actores. La primera incógnita que hay que despejar es si el sistema necesita más graduados en Medicina o más especialistas.

Pedro Cabrera Navarro. Presidente del Colegio de Médicos de Las Palmas - 3 de marzo 2019

Cuando las autoridades sanitarias buscan médicos y no los encuentran, ¿qué faltan, graduados en Medicina o médicos especialistas? Matizar esta diferencia debería ser la condición sine qua non de cualquier análisis sobre demografía médica. Muchos opinan que hay suficientes médicos, pero que están mal distribuidos en el territorio nacional, o que se marchan al extranjero por falta de oportunidades atractivas, o que forman parte de una gran bolsa de graduados sin especialidad y, por tanto, no se pueden contratar en la sanidad pública. Aún admitiendo estos argumentos, ¿cómo corregirlos? ¿Obligaremos a los médicos a trabajar en lugares donde no les apetece? ¿Les negaremos trabajar en el extranjero? ¿Les ofreceremos trabajos atractivos y les duplicaremos el salario? ¿Contrataremos médicos sin especialidad? Todo es posible, pero difícil, improbable, y, en ocasiones, injusto.

Ante la dificultad de la sanidad pública para encontrar médicos de algunas especialidades, se abren dos escenarios diferentes: seguir discutiendo si son galgos o podencos o arbitrar medidas factibles que respeten las decisiones personales de los médicos. Otra forma de perder el tiempo es seguir reclamando responsabilidades por la mala gestión de los recursos humanos; responsabilidades que nadie va a asumir y que a nadie en concreto podremos exigir.

Pero, puestos a exigir responsabilidades, cabe otra pregunta: ¿Es fácil planificar la demografía médica del futuro? En mi criterio, no. La formación de un médico especialista tiene una duración mínima de diez años; ¿podemos saber a ciencia cierta cuáles serán las variables sanitarias dentro de diez años? Son muchas, y muy cambiantes, y sus raíces las veremos a continuación.

El periodo de formación de grado de la educación médica depende del Ministerio de Educación y de la administración educativa autonómica, y sus decisiones han de respetar la normativa europea (Plan Bolonia) y la legislación española. El número de alumnos por clase y la ratio profesor/alumno están regulados. Además, la ley del derecho a la intimidad del paciente regula el número de alumnos en prácticas: no más de tres estudiantes por enfermo.

Por todo ello, en caso de necesidad, la solución “fácil” de incrementar la producción de médicos implicaría incrementar el número de profesores universitarios. Hay que recordar que catedráticos y profesores titulares son funcionarios del estado del Grupo A; para optar a esos puestos, se precisa un reconocimiento previo de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), con unas exigencias tan altas que muy pocos médicos pueden cumplir, incluso aquellos con un curriculum notable. Además de imposible en la situación actual, comprometería el futuro cuando haya que reducir la producción de médicos, generando un profesorado intocable y ocioso.

Por otra parte, las facultades médicas privadas (la mayoría producto de intereses ideológicos, políticos o empresariales) pueden distorsionar en gran medida la oferta médica del futuro, y ya están contribuyendo al embudo del sistema MIR. Y, por si fuera poco, suponen una amenaza a la igualdad de oportunidades.

El periodo de formación especializada MIR depende de otra administración, la sanitaria. Su capacidad de formación está limitada por el número de servicios acreditados para impartir docencia y por el número de plazas acreditadas en cada servicio. Estas acreditaciones las proponen las comisiones nacionales de cada especialidad, las tiene que aprobar el Ministerio de Sanidad y las financian las comunidades autónomas. Muchos actores. Otra solución “fácil” sería incrementar de forma notable las plazas MIR. Habría que hacer cambios en los planes docentes de muchas especialidades e incrementar el número de unidades docentes y el número de plazas acreditadas. Se corre el riesgo de formar especialistas con un nivel de calidad inferior al que ha llevado a la Medicina española al prestigio que disfruta. Habrá comunidades autónomas que no estén dispuestas a financiar médicos residentes que no necesitan, para, una vez formados, distribuirlos en un mercado de trabajo de ámbito nacional.

Un profesional dispar

La heterogeneidad del profesional médico es otra de las variables que dificulta la previsión de sus recursos a largo plazo. Un número significativo de graduados en Medicina elige ocupaciones no asistenciales y, por tanto, no van a ser actores directos en los grandes índices sanitarios, como las listas de espera. Se supone que debe ser un número considerable: médicos dedicados a la gestión sanitaria, a la investigación, a inspecciones socio-laborales, a salud pública… Un estudio reciente señala que podrían acercarse a 20.000.

Uno de los grandes tópicos que se argumentan para justificar el déficit de médicos es su fuga a otros países. El parámetro que se maneja para evaluar esta variable es el número de certificados de idoneidad que, emitidos por los colegios profesionales, son necesarios para trabajar en el extranjero. El número total de certificados no se relaciona con el número de médicos que los solicitan. Hay médicos que solicitan varios certificados para aplicarlos en diferentes destinos. Pero, además, hay otras incógnitas en este asunto: ¿Alguien sabe cuántos certificados no se llegan a utilizar? ¿Alguien sabe cuántos son para becarios que estarán poco tiempo fuera del país? ¿Alguien sabe cuántos de los médicos que se han ido regresan cada año? Todo ello hace que este criterio sea un parámetro endeble.

Por otra parte, existen más de 40 especialidades médicas en España. Por ello, los análisis globales de médicos por habitante tienen cierta debilidad. Si una especialidad clave, como Medicina Familiar y Comunitaria, tiene un gran déficit, puede ser compensado por otras especialidades sobredimensionadas. El número global de médicos puede ser adecuado, incluso excesivo, pero nuestro sistema sanitario podría quebrar.

El modelo asistencial y la legislación sanitaria son grandes reguladores del empleo médico y, por tanto, coparticipes de sus déficits y sus excesos. Legislar, como se hizo hace pocos años, que sólo se repondrían el 10% de los médicos jubilados no solo restringió el empleo, sino que abrió un escenario de sobrecarga para el resto de los médicos, de deterioro en la atención de los pacientes y de desmotivación profesional. Impedir el ejercicio profesional de los médicos más allá de los 65 años ha supuesto una lamentable pérdida de capital humano.

Una interpretación rigorista de la ley de incompatibilidades, unida a malas retribuciones, está favoreciendo la huida de profesionales hacia la sanidad privada, y está limitando la oferta de empleo médico en algunas comunidades autónomas y haciéndolas menos competitivas.

Escenarios diversos

Si se decidiera, por fin, crear la especialidad de Medicina de Urgencias, se cortaría la oferta de empleo a muchos médicos con diversas especialidades, entre ellas, internistas y médicos de Familia, así como a graduados sin especialidad. Sin embargo, aumentarían sus ofertas de empleo, si, como es lógico, se potencian las unidades de hospitalización a domicilio.

Subir la edad pediátrica de 7 a 14 años supuso una gran demanda de pediatras. Sin embargo, si -erróneamente, en mi criterio-, como proponen algunos, y al igual que en otros países, se considerase la Pediatría como especialidad hospitalaria, sobrarían pediatras.

La situación es, pues, muy compleja y, por tanto, no es susceptible de medidas fáciles. Aunque planificar la futura demografía médica sea una labor ardua, no significa que sea imposible. Pero, han de existir vías de contingencia para situaciones puntuales que eviten tomar medidas -o, mejor, ocurrencias-, como contratar en calidad de especialistas a quienes no lo son, o intentar desviar aspectos diagnósticos y terapéuticos a otras profesiones sanitarias.

Plantear convocatorias MIR de carácter extraordinario para especialidades concretas permitiría una planificación a cuatro años. Plantear convocatorias tipo MIR en las grandes capitales de América Latina para especialistas acreditados, al modo del examen USMLE norteamericano, obviaría el problema de la lengua, y permitiría, a algunos, asegurarles un contrato de trabajo, y a otros darles una acreditación para trabajar en el futuro en nuestro país.

De esta forma, respetando a los MIR en formación, se aliviaría y agilizaría el reconocimiento de especialistas no comunitarios y se permitiría corregir, casi de inmediato, los grandes desequilibrios de algunas especialidades. De forma que no hubiera que contratar al primer “especialista no homologado” que nos toque en la puerta, en muchas ocasiones con formación dudosa.

En resumen, aparte de mejorar la calidad de algunos parámetros que miden el mercado laboral de los médicos, quizás haga falta un poco de imaginación.

EL TSXG DA LA RAZÓN AL COLEGIO MÉDICO DE A CORUÑA SOBRE LA COMPATIBILIDAD DEL EJERCICIO PROFESIONAL DE LOS MÉDICOS EN LOS CENTROS PÚBLICOS Y PRIVADOS CONCERTADOS

Siempre que no sea objeto de la actividad concertada

A Coruña, 13 de diciembre de 2018

La sección primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, en sentencia del pasado 5 de diciembre hecha publica hoy, da la razón a la apelación presentada por los Servicios Jurídicos del Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña, en defensa de la autorización de compatibilidad de una colegiada para el ejercicio profesional de su actividad en la medicina pública y privada.

En la resolución, de la que es ponente el magistrado Benigno López, se señala que la actividad privada que va a desarrollar la médica del centro sanitario, con autorización de uso con el Sergas (equivalente al concierto) “resulta compatible con su actividad pública siempre que no incida en el objeto de la autorización de uso o concierto”.

En suma, el TSXG estima el recurso del Colegio Médico frente al Sergas, y concede la autorización de compatibilidad.

Esta sentencia tiene una gran trascendencia, dado el número de médicos afectados que compatibilizan el ejercicio de la sanidad pública y privada con la realización de actividades fuera del objeto del concierto que los hospitales y centros privados mantienen con el Sergas. Una situación que derivó en la incoación de un elevado número de expedientes disciplinarios a facultativos, y la imposición de algunas sanciones de enorme gravedad.