La Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de A Coruña acordó destinar los ingresos de un mes por cuotas de colegiación para fomentar la investigación sobre el coronavirus, la formación on line de los colegiados, el incremento de los niveles de protección y la atención psicológica a los compañeros que  lo demanden.

Con tal motivo, el Colegio ha abierto una cuenta especial en Abanca, en laoficina de Ramón y Cajal de A Coruña, con el IBAN ES76 2080 0058 13304003 3560 y una dotación inicial que supera los 100.000 euros, a la que invita asumarse a las empresas, instituciones yparticulares que quieran mejorar losconocimientos sobre la enfermedad y la seguridad, integridad y salud de losmédicos y los pacientes.

Desde que se registraron los primeros casos de infección por el COVID-19, enEspaña se han contagiado casi 20.000 profesionales sanitarios y fallecieron 34 médicos, de los cuales 21 estaban en activo. De estos últimos, el 80% trabajaban en Atención Primaria, lo que evidencia la desprotección de los compañeros que ejercen su actividad en este nivel asistencial.

La pandemia por COVID-19 también ha puesto de manifiesto que, en Galicia, tenemos unos médicos excelentes, que se dejan la piel en su trabajo. El enfermo busca en nosotros atención para su salud, pero también amor, comprensión, atención integral y esperanza. Y en nosotros encuentra disposición para ayudar, competencia científica, honradez profesional, conocimiento del hombre y la sociedad y una recia estructura moral y ética
En estos tiempos, los profesionales nos encontramos ante al reto de simultanear dos objetivos en apariencia contradictorios: seguir
representando fielmente los intereses de nuestros pacientes y, al mismo tiempo, redistribuir los recursos personales, organizativos y tecnológicos de manera equitativa al conjunto de la población. En otras palabras, hemos de equilibrar los intereses de nuestros enfermos con la viabilidad y solvencia del sistema en el que trabajamos.

Por eso, ahora más que nunca, nos reafirmamos en los tres principios y valores, fundamentales y universales de nuestra profesión: la primacía del bienestar del paciente, la autonomía del enfermo y la justicia social, que nos obliga a todos a participar activamente en la supresión de la discriminación en la asistencia médica ya sea por motivos socioeconómicos, sexuales, raciales, religiosos o de cualquier otra índole.